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Si no compras la propiedad, Drew Barrymore puede comerte

Si no compras la propiedad, Drew Barrymore puede comerte

El mundo inmobiliario llegó a las plataformas de Netflix…y no de cualquier forma. Una nueva serie, La Dieta de Santa Clarita, donde el humor negro y lo grotesco son el plato principal, trae de nuevo a las pantallas a la reconocida actriz Drew Barrymore (Como si fuera la primera vez), convertida en una proactiva agente inmobiliario.

Barrymore, que junto al destacado actor Timothy Olyphant (Justified) conforman una pareja dedicada al mundo de bienes raíces, deciden mudarse a Santa Clarita, ubicada en la calurosa California, con el objetivo de darle una segunda oportunidad a sus vidas. Llevan veinte años casados y son un matrimonio envidiable. Ellos tienen una hija adolescente que es interpretada por Liv Henson.

Si no compras la propiedad, Drew Barrymore puede comerte
Si no compras la propiedad, Drew Barrymore puede comerte

 

Alerta Spoilers:

Sin embargo, ese nuevo renacer vendrá acompañado de un cambio que conducirá a los protagonistas por una senda mortal de destrucción en el buen sentido de la palabra. Les daría terror tener como vecinos a Los Hammond. Les explico por qué…

 

 

Justamente durante una visita de unos clientes a una casa que está en venta, a Sheila (Barrymore) le da un ataque de vómitos. Sí, vomitó delante de los potenciales compradores. Es de tal magnitud lo que expulsó, que te provoca náuseas ver el baño del dormitorio matrimonial donde Joel (Olyphant) la encuentra desmayada.

 

Este evento marca el inicio de una trama donde Drew Barrymore se convierte en un muerto viviente o zombie, que solo puede alimentarse de carne humana.

Sobre eso basará La Dieta de Santa Clarita.

Es así como este alocado matrimonio, que construye a su alrededor un espejismo de normalidad, tienen que lidiar con el negocio de bienes raíces y con la necesidad de tener que asesinar a personas malvadas para poder alimentar a Sheila, a quien no le agrada comer carne o pollo crudo.

 

 

La Dieta de Santa Clarita tiene mucho humor negro, no es apta para estómagos sensibles, y puede ser muy digestiva. Un show donde Sheila y Joel intentará cuidar cualquier detalle. No solo en su actividad como vendedores de propiedades, sino en los diferentes asesinatos que deben cometer.

 

Son 10 episodios, de 30 minutos cada uno, que puedes ver en 5 horas o en un fin de semana completo.

 

Está disponible desde ya en Netflix y todos los agentes inmobiliarios tienen que verla y digerirla. Yo voy por el episodio 6. Debo confesarles que mi guata es muy delicada para poder tolerar un maratón completo.

¿Se imaginan que un colega se coma a sus clientes por no haberles hecho una oferta a tiempo? Dejemos mejor que eso suceda en la ficción que nos invita a disfrutar Netflix.



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